Andy Irons, requiem in peace

noviembre 4, 2010

En memoria de Andy Irons

Rompo mi silencio bloguero en memoria de uno de los grandes. El único capaz de hacer frente a un Kelly Slater pletórico, el surfista que juntó fuerza con sacrificio y se vio triplemente recompensado. Agresivo para algunos y demasiado deslizamiento para otros. Pero un genio para todos. Dueño de todos los manuales del backside y el único capaz de partir una ola a contramano. Daba igual el tamaño, indiferente era el spot. El mar crujía a su paso y las ondas no querían llegar nunca ante su imponente figura. Pero él iba a buscarlas. Surfear era su pasión e hizo de su hobby su profesión. Y ahora el mar llora su ausencia.

Egoistamente me duele, en cenizas queda mi deseo de que él junto a Slater nos exhibieran su poderío cual Curren y Occy en el Bells actual. Hubiera sido un orgasmo visual poder aplaudir las maniobras de estos dos antagonistas cuando la condición física no fuera óptima y la diversión fuera el único objetivo. Estaba llamado, junto al próximo decacampeón, a recoger el testigo del mejor duelo surfero jamás visto.

No era su mejor momento, pero poco importa. Los amantes de esto siempre guardaremos un grato recuerdo de los momentos que nos regaló sobre su tabla. Su regreso al circuito mundial no era más que el premio a una vida dedicada al surf y, aunque la baja forma y los desgastes le pasaron factura, atrás deja millares de quillas ante su afán por la perfección. Y sólo por ello, ya merece todo mi respeto.

Así, no me importan los rumores que le rodearon toda su vida y que para muchos han sido la causa de su muerte. Me son indiferentes cada uno de los problemas que las envidias llevaron al ojo del huracán. Verdades o no, Andy siempre calló bocas donde se silencian los ataques, en el agua, haciendo lo que mejor sabía. Indecente en la arena pero caballero en el mar. El salitre despertó su alma y las olas, siempre selectivas, le nombraron hijo predilecto.

Donosti Surfilm

julio 1, 2010
No he muerto, he estado de exámenes (y después de farra, que me lo merecía joder). Pero vuelvo con las energías renovadas, con las ideas alteradas y con la agenda de eventos surferos echando humo. Sin ir más lejos, este fin de semana, Bakio, la segunda mejor caleta de Euskadi, después de Barrika (está claro), acoge la cuarta prueba del circuito Ikastxiki, puntuable para el Gromsearch. No cabe destacar ya que la calidad de los más pequeños aumenta cada temporada por lo que este fin de semana promete ser una gran fiesta surfera. Pero no es eso de lo que os quería hablar.

Imagen sacada de la película Modern Collective

Donosti Surfilm. Carezco de palabras para este evento pero intentearé encontrarlas. Sublime, risas, cerveza, surf y kayak. Es el mejor resumen que puedo realizar de mi corto fin de semana en la capital gipuzkoana. Llegaba al surfilm con la espina clavada por haberme perdido el estreno de la película de Kelly Slater en 3D (malditos exámenes estivales) pero el sábado ya saldé mis ansias de buen cine. Lost Prophets me ganó con su guiño al surf relajado y largo  mientras que Modern Colletive obtuvo los aplausos de la sala por todo lo contrario. Maniobras imposibles acompañadas de música guitarrera hacían las delicias de los espectadores y pude notar un escalofrío de imposibilidad. Esos surfistas no son humanos, todas las tomas estaban hechas a plastilina, a mí no me engañaron.

Pero la fiesta la he dejado para un párrafo a parte. Intentamos por todos los medios encontrar la sala de la fiesta pero tuvimos que desistir. Lo bueno es que cuando dos mujeres viajan a una cuidad desconocida, lo primero que encuentran son hombres que se ofrecen a acompañarlas en el sendero de su viaje. Pues bien, la tradición no falló y en seguida encontramos compañeros de farra. Bailes y cerveza se entremezclaron con promesas de encontrarnos en el mar. Pactos que conseguimos realizar, sin embargo, los problemas de resaca y el cansancio acumulado impidieron que pudieramos probar el quiver plagado de extrañezas con el que nos premió la organización del evento.

A pesar de que en el camino de regreso a casa los párpados se entrejuntaban, en nuestra cara se vislumbraba una sonrisa y en nuestra mente un único deseo: volver el año que viene.

El nacionalismo en las aguas

mayo 31, 2010

Aritz Aranburu con el trofeo del Maresia Surf International

El otro día (hace varios) me quedé viendo la retransmisión en directo de un evento WQS donde Aritz Aranburu se alzó merecidamente con la victoria. Los comentaristas se referían al campeón como “el vasco” y, mientras levantaba el premio, eran constantes las referencias que se hacían al Basque Country, a Txiki (apodo de Aritz) o a Mundaka. Conocía la pertenencia de Aranburu a la Federación vasca en detrimento de la española pero… ¿a tanto han llegado los nacionalismos que hasta están presentes hasta en el agua?

No se me malinterprete, el sentimiento de pertenencia a una nación o la identidad compartida -pero a la vez individualizada-, es un gran resorte perpetrado por la sociedad que, en su justa medida, puede producir efectos muy positivos. De hecho, cuanto más viajo, más orgullosa estoy de mi casa. Sin embargo, soy de los que piensan que toda frontera fue un error, que poner nombres a los mares es una banalidad y que, sobre todo, otorgarles nacionalidad una completa estupidez.

Todos tenemos un origen y todos poseemos una identidad, eso es irrefutable. Luego ya depende de cada moralidad exaltarla menos o más. Pero ¿realmente es necesario entrar al agua con el carnet de identidad? Dentro del mar todos somos iguales, marionetas del oleaje, y ni una bandera ni un himno nos van a salvar de nuestra dependencia al salitre.

Quizá el problema sea mío y me llaméis loca porque a mis ojos el mar se independiza de los problemas mundanos. Creo que el deporte une y que el surf unifica, aunque los locutores de la ASP se afanen por negármelo. Pisando arena soy vasca pero en el mar el mundo es mi frontera. Y tú, ¿de dónde eres?

I´m, not died… I´m working

mayo 24, 2010

Soy consciente de que llevo más de una semana desaparecida pero es que entre ir a la universidad y el llegar a casa para hacer los trabajos de la universidad, no estoy teniendo tiempo para nada. Ni siquiera para oler el mal, aunque ya me comentan de que tampoco me he perdido nada en este sentido. Qué vida más triste, sólo espero obtener una buena recompensa.

En fin, siento no poder extenderme con uno de mis post-paranoia reivindicativos pero ya os digo, ahora sólo pienso en aprobar, aprobar y aprobar; llamadme responsable, lo estoy siendo, no sé que me pasa xD

A cambio de mis pocas palabras os dejo un vídeo donde aparecen mis dos longboarders favoritos: Tudor y Matthew Moir, sobre todo éste último que me absorve con su fluidez, su manera de ver el surf y la amplitud de sus movimientos. Que me encanta vamos. ¡Disfrutad y pillad buenas olas por mí!

Discriminación al surfista

mayo 16, 2010

El otro día navegando por una red social (que le voy a hacer, soy una reciente post-adolescente) me encontré con esta fotografía que, en primera instancia, me hizo reír; pero tras ver los comentarios de los protagonistas bajo la ilustración y percatarme de que la situación se terció en verídica, la cara me cambió totalmente.

¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, época de la globalización, aún se mantengan estos estandartes sociales? Cuanto daño a la imagen nos han hecho las películas de los Bra Boys (acojonante surf) y la melena al viento de Bodhi señores…

Hay quien piensa que seguimos siendo unos maleantes violentos con demasiado tiempo libre y yo, sinceramente, no sé qué estereotipo prefiero: el de la rubia con una tabla que no sabe usar o el del ladrón antisistema sin escrúpulos. En fin, ya sabéis chavales, si entráis, por algún casual, al ayuntamiento o diputación, ocultad vuestro carnet de surfista no vayan a deteneros por PRESUNTOS colaboradores de la trama Gürtel.

Si volvemos a la época totalitaria donde la reunión estaba prohibida… por favor, lo suplico, que apliquen la medida primero en el pico. 🙂

Buenas (escasas) olas.

Teléfono, Barrika

mayo 12, 2010

El otro día, encontré en el blog de Willy Uribe, un post sobre la playa de La Salvaje y los cambios que esta caleta había aguantado durante las últimas dos décadas. Es impresionante el desgaste, no sólo físico, sino también ambiental, que provoca el hombre allá por donde va. Willy hace referencia a lo primero, a la desaparición de la duna vegetal y el empeoramiento progresivo del suelo de esta playa. Sin embargo, además de esto, me atrevo a decir que el deterioro también ha sido en alma.

No viví los años 80, por lo que mi testimonio no es muy fiable, pero recogiendo pedacitos de historias y experiencias que mis oídos han escuchado, mi menta ha procesado y mi alma ha envidiado; el ambiente que se respiraba en La Salvaje en la era de los neoprenos chillones ha quedado relegado a los recuerdos de los privilegiados en vivirlo. Por eso me gusta mucho Barrika.

Independiente de la evolución (a peor, claro) que todas las playan han experimentado, Barrika se mantiene salvaje. Quizá sean por las rocas o por la escasez de personas, pero ese aura bruta y bronca que se mueve con la brisa fría me recuerda a mi infancia. Cuando con mi corta estatura (más o menos como ahora) era más peripecia descender por el acantilado que mantenerse en pie en la ola sin la power balance. Ahí comencé a tragar espuma y ahí fue donde descubrí la esencia de este deporte. Por eso, Barrika es mi hogar y por muchas caletas que pise y muchas olas que pruebe… en casa como en ningún lado.

Sé que mis impresiones son subjetivas pero, por eso, son las mejores. Barrika for President. Yes we can.

Barrika un día que Chuck Norris no soplaba

Manolo, el buque

mayo 8, 2010

Existen muchas y diversas clases de tablas. Características, tails, colores, tamaños, complementos… de diferentes peculariedades que se ajustan a las necesidades de cada persona y su surf. Pues bien, hoy voy a hablaros de la tabla más grande que he visto en mi vida y eso que soy muy de longboard.

Es una evolutiva de aspecto rudo y pesada, muy pesada, tanto que es irónico decir que su mejor ventaja es la flotabilidad. Su nombre es Manolo, quizá por el parecido físico de la dueña con Escobar y el tamaño lo desconozco, no por falta de interés, sino porque aún no se han creado escalas métricas que alcancen a calcular tales dimensiones.

Conocí a Manolo el verano pasado cuando en una mañana de playa una amiga en iniciación me presento su evolutiva y, ya tras los dos besos pertinentes, descubrí que no haríamos buenas migas. Decidí aventurarme a probarla pero llevarla hasta la orilla ya era un trabajo demasiado arduo para mis 50 kgs de peso, así que imaginad cómo las pase para intentar llegar al pico y después lograr salir.

Pero bueno, con el tiempo y el trato se van limando asperezas y, al final, descubrí que una evolutiva no sirve sólo para aprender a domar las espumas. También puede ser el perfecto acompañante de verano. ¿Qué te has olvidado la sombrilla? Ningún problema, clavas a Manolo en la arena y tienes sombra hasta en el desierto. ¿Qué se te ha hundido el pesquero con el que sales a faenar? Con esta evo te haces el agosto en un solo día que, creedme, otra cosa no, pero espacio tiene. Y Zapatero dice que la vivienda está fatal… en Manolo caben 4 habitaciones y dos baños y, atención, todos adornados con muebles de Ikea.

Llamadme exagerada si queréis, pero si ponéis Bilbao en Google Earth veréis una mancha azul y verde con restos de parafina ocupando media villa. Sí, ese es manolo, el buque.

¿Quieres surfear? 500 euros, por favor

mayo 3, 2010

A pesar de que el tiempo diga lo contrario, el verano se acerca a pasos agigantados y los ayuntamientos costeros ya se están frotando las manos. Algunos blancos (muy blancos) con calcetines por debajo de las sandalias, otros  rojos (muy rojos) con mochilas enormes y crema solar por toda la cara. Pero, por supuesto, todos borrachos (muy borrachos) gritando cánticos en idiomas desconocidos a plena luz del mediodía. Turistas y turistos, su época se acerca y los locales nos vemos deportados de nuestro propio hogar. ¿Indigante? No, lo siguiente.

El ayuntamiento de Tapia, localidad asturiana conocida por la calidad de sus olas, aprobó recientemente la ley de prohibición de la prática de surf en horario prime time en época estival. Multas que pueden ascender hasta 500 euros por practicar tu deporte favorito en un sitio público casi desierto en invierno. No quiero comenzar con localismos innecesarios pero… ¿no es acaso trabajo del alcalde garantizar el bienestar de su ciudadanía? En ocasiones los intereses privados, llamenlo capital líquido, ciegan los verdaderos objetivos de un cargo público y, señores, ahora nos toca pagarlo a los surfistas. Que no se me enfaden los asturianos pero realmente su tierra no es conocida por las playas y el sol. Digamos que el ambiente paradisiaco quedó relegado al sur y nosotros, los del norte, obtuvimos a cambio las buenas olas.

Así pues, espero que la increíble idea de aparcar el deporte que, quizá, haya dado a Tapia el renombre que ha adquirido sólo sea una pequeña broma de mal gusto. Espero, también, que los demás ayuntamientos cercanos  a Tapia tomen provecho de estasu estupidez y propongan mejoras considerables en su trato a los surfistas que, desde luego, merecemos. Y, por último, espero, no, ansío, la llegada de los terribles guiris, llamadme mala si quieres pero a mí la gente roja me hace mucha gracia y una buena carcajada no hace mal a nadie, ¿no?.

No se lo digas a mamá

abril 27, 2010

Hoy, no se por qué, estoy bastante nostálgica. Será que me he acercado a la costa sólo para oler el salitre… y me he quedado con la miel en los labios. Las ansias por mojarme el culo son muchas pero una vena responsable, incomprensiblemente, se está apoderando de mí estos días así que decidí darme la vuelta antes de que el neopreno se abalanzara sobre mí y me rodeara con su piel áspera (que le voy a hacer, le parezco irresistible xD) tentándome a perder horas que debía dedicar a la universidad.

Sin embargo, en ese corto tiempo donde el oleaje se reflejaba en mis retinas, pude ver a un hombre luchar por llegar al pico, sin mucha suerte. Poca fuerza física o cansancio, todo puede ser; pero sus inservibles chapoteos en la espuma me retornaron a mis  6 años. Mi madre tuvo la brillante idea de apuntarme a natación y, en cuanto olí el asqueroso perfume del cloro, supe que había sido una mala idea. Después de dos tormentosos años, acabó mi castigo semanal pero lo que mi madre nunca supo… es que no sirvió de nada.

A ver, yo flotar floto… pero algo me dice que es por mis kilos, o la ausencia de ellos. Digamos que el peso pluma, para mí, es obesidad; así que hundirme lo que es hundirme no me hundo, ahora… ¿avanzar en el agua? qué utopía. Es bastaste impactante que alguien que practica el surf no sepa nadar, pero antes de que me llaméis rara, prefiero que me cataloguéis como aventurada xD

En fin, hoy hago mi secreto público, después del tiempo, el dinero y los esfuerzos invertidos para que lograra avanzar en el agua sin morir de asfixia; he decidido gritar a los cuatro vientos (siempre que mi madre no escuche) que formo parte de esa minoría que idolatra a aquellos que dominan las aguas, por ello, he aquí uno de mis ídolos.

Michael Pelphs, yo le he enseñado todo lo que sabe

Pero shh, no se lo digas a mamá.

Conversaciones superfluas sobre el mismo tema

abril 22, 2010

Hago surf (o lo intento), gestiono un blog de surf (o lo intento), hablo de surf, veo películas de surf… Y, sin embargo, odio a la gente monotemática. La doble moralidad es un juego que odio y, desde que sé que la practico, temo. Sin embargo, es algo que no puedo evitar y, día tras día, me convenzo de que no soy tan pesada, que sólo fluyo por diferentes conversaciones que terminan derivando, inexorablemente, en el surf. Pero no es mi culpa, es la gente, que me presiona. xD

Siempre me he inclinado más por las religiones politeístas, por eso de que te conceden más deseos; las relaciones sentimentales las prefiero abiertas, por el tema de conocer personas, ojo xD; y en las hamburguesas siempre hecho ketchup y mahonesa. Es decir, en la variedad reside mi felicidad, poder escoger entre diferentes opciones no es ser veleta, sino libre. Pero ay… que mi libertad ha quedado enjaulada en un único tema… ¿Tan aburrida soy? Ahora me doy cuenta de que cuando mi madre tiró todas mis Surfer Rule no fue por un arrebato confuso de amor, sino de ira mal canalizada. Yo le aconsejo yoga… pero no, no… que el yoga lo asocio al surf y vueeeeelta a empezar.

Y aquí me encuentro, en otras de mis encrucijadas sin salida aparente, cansada de siempre lo mismo pero ansiosa por repetir… Soy un desastre, pero lo peor de todo, es que sólo en el pico aclaro mis ideas. ¿Cómo puede ser que mi problema sea parte de la solución? Menudo dilema.

PD: De momento ya voy planeando algún surf trip, para no perder las costumbres xD


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