Ariel, mi evolutiva

abril 17, 2010

Fea, grande, pesada y nunca me hacía caso. No, no estoy hablando de mi primera mascota (qué pasa, ¿nunca habéis tenido una morsa en la bañera?), sino de mi primera tabla. Corría el año 2000 y mi abuela se acercó a mí con una picaresca sonrisa y un paquete más grande que la cama de Pau Gasol. Una Pull&Cash 6”10 independiente, liberal, quizá demasiado para mí; y con el pico rojo, eso es, encima comunista.

Las discrepancias eran muchas pero fuimos conociéndonos y sí, la acabé queriendo. Será verdad eso de que el roce hace el cariño porque los arañazos y moratones que me provocaba quedarán grabados en el retal de mi memoria por los siglos de los siglos. Y es que ya sabéis, hay amores que matan.

Pero a lo que iba, con el tiempo mis movimientos tornaron en ágiles y decidí cambiarme a una short que me permitiera seguir avanzando en un deporte que cada día me apasionaba más; y Ariel I (sí, mi evo es como la sirenita pero en fea) quedó relegada a una esquina de mi habitación. Bien, yo soy torpe por naturaleza, me explico, mi espacio es el mar, la tierra me odia. Si hay un agujero me tropiezo, si hay una roca me la como y si el suelo está liso y pavimentado, tened la certeza de que ni la power balance podrá evitar mi destino más cercano: la caída.

Así, una tras otra las shortboards iban muriendo en manos de mi torpeza y mi tristeza aumentaba con el número de entierros prematuros. Pero allí seguía ella, Ariel, mirándome impaciente y riéndose de mi mala suerte. Y así llegamos a esta semana, harta de los malos resultados de mis anteriores tablas y, por qué no, con la curiosidad y añoranza del pasado, decidí reestrenar mi evolutiva y darme un mal baño (pues las condiciones tampoco acompañaban).

Se me enganchó el invento en la pierna y, en un acto reflejo por no darme de bruces contra el suelo, solté la tabla que hizo un ruido seco al desplomarse sobre la arena, caí encima del tail girándo la evo sobre sí misma y golpeándome la cabeza; y todo esto sin haber entrado aún al mar. Vamos que si llega a estar una cámara de cuatro en la playa en esos momentos, salgo en callejeros. (Pim pam toma lacasitos).

En conclusión, dicen que Satán no existe pero yo sé que mi Ariel ha hecho un pacto con el diablo: la vida eterna a cambio de su belleza. Mi tabla verá morir a Chuck Norris (qué digo, mi tabla matará a Chuck Norris), presenciará las olimpiadas Madrid 2092 y apagará la luz cuando el mundo se vaya a dormir. Y no, no la vendo. xD

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El poder de las marcas

abril 12, 2010

Me he ausentado esta semana porque he tenido el placer de irme a Suiza para pasearme por su blanco paisaje intentando mejorar mis artes poco pulidas del snowboard. He vuelto magullada, con agujetas, nariz a trozos por el constipado y una pobre visión de hacia donde se dirigen los deportes que más practico (véase surf y snow). Quizá siempre estuvieron allí, pero es ahora cuando yo me doy cuenta y, poco a poco, abro los ojos ante los nuevos visitantes que se aproximan a la playa.

Hablo de los sponsors. Zapatillas Vans, sudadera de Nikita, tabla de Pukas, neopreno de Billabong, gafas de Arnette y toalla de Rip Curl. Y ala, a sonreír frente a la cámara.

Es curioso, y a la vez deprimente, que los surfistas de la CT priven a los periodistas y, por ende, a sus seguidores, de sus palabras tras salir victoriosos del agua sólo por el simple hecho de no tener sobre sus cabezas la gorra de la marca de turno. Es curioso, y a la vez estúpido, como las marcas se afanan por competir unas con otras en la caza de talentos a los que comercializar y convertir en títeres. Estoy bastante cansada de ver anuncios de rubios oxigenados con tez morena lucir tablas que seguramente no sepan cómo usar; y estoy agotada de ver como se exprime el estereotipo de chica sexy surfera hasta la saciedad sólo para vender 2 pulseritas que dicen ayudan a mantener el equilibrio… Pues lo siento señores capitalistas, pero yo debo ser rara, llamadme Avatar si queréis ya que debo ser la única que nació con ese extraño órgano llamado cerebelo que me permite mantenerme en pie de forma natural…

No niego que quizá los mejores trajes sean de las afamadas marcas pero estoy segura que algún shaper con el que compartes pico logrará hacer una tabla acorde a tus deseos, a mano y sin ese sobreprecio que implica lucir la marca molona.

"Power Balance: cómodo sistema de identificación de retrasados" / Facebook Group

El mejor surfista no es el que más pegatinas colecciona en su tabla… sino quien mejor la sabe usar y, muchas veces, talento y recursos no van de la mano.

Puede que tenga razón o sólo sea presa de la envidia menos sana, pero una cosa tengo clara, la power balance no me la pienso comprar xD

La libertad del surf

abril 4, 2010

Adriano de Souza y Jadson Andre, amigos y competidores / ASP

El surf es un deporte único, carece de reglas y de árbitros, sólo los que se encuentran en el pico están legitimados para dictar las sentencias y anunciar los juicios. Algunos lo llaman soberanía popular y otros anarquía; pero, para nosotros, se trata de libertad.

Quizá sea esta independencia la que convierte al surf en un deporte tan íntimo y personal. La percepción de esta forma de vida es tan subjetiva que existen tantas versiones de ella como personas que la siguen y practican. Y eso me encanta.

Mi abuela solía decir que puedes conocer partes de una persona sólo con ver sus movimientos y reacciones sobre el agua y quizá no le falte razón. Conocí a mis amigos en el mar, charlando en el pico entre tanda y tanda, disculpándome por mis saltadas y torpezas (involuntarias, ojo), compartiendo trucos y consejos, y, después, entre cervezas, comentando la sesión del día.

Sin embargo, existen decenas de personas con las que me codeo en el mar día a día y comparto estilo de vida, hobbie y diversión; personas cuya identidad desconozco pero tampoco necesito saber. Me inclino ante la perseverancia del chico de neopreno gris y evolutiva azul que no cesa en su intento de conseguir domar la espuma; aplaudo cada una de las maniobras del genio del surf que marca la diferencia con su All Merrick 6.2; y, por qué negarlo, babeo con el rubio que llega a la playa con su opel blanco y se viste con neopreno de Rip Curl negro para bajar a la caleta con la Pukas 6.5 de grip amarilo, azul y negro bajo el brazo (pero casi ni le miro eh?).

En fin, el surf no sólo me ha concedido la eterna satisfacción de conseguir andar sobre el agua, también me ha dado amigos sobre los que apoyarme y conocidos que, por su devenir con las olas, ya merecen mi respeto. Quizá sea que la libertad tampoco es tan mala ¿no creéis?

Derek Bockelman

marzo 29, 2010

Siguiendo con el surf de saltos y malabarismos, os quiero presentar, para quienes no lo conozcáis, a uno de los surfistas que quizá más haya marcado en la evolución del surf del new age. Derek Bockelman. Un surfero alejado de lo establecido, rompiendo con las leyes de deslizamiento que imperaban en su época (y tampoco hace tanto de ello) y atreviéndose a mezclar, aún más si cabe, los dos deportes de su vida. El surf y el skate.

Así, verle surfear es como presenciar una competición de skate donde Bockelman siempre gana. Saltos, flips, kickflips, y todo lo que se le ocurra y más. Pero nada mejor que un vídeo como presentación.

Sin embargo, Derek no se quedó quieto en el mar haciendo virguerías, una vida demasiado fácil para él; y, una vez asentado su nombre en las vitrinas de los grandes en esta categoría, decidió poner en práctica su vena docente creando una escuela denominada waveskate donde la ola pierde la importancia para dar paso a un gran número de maniobras, aéreos y trucos propios del deporte de asfalto. Todo un lujo para la vista.

Matt Meola, Julian Wilson y, por qué no, Owen Wright (más calmadito desde que está en la WCT) son el resultado de su trabajo. Preparemos las tablas chavales, que dentro de poco sobraran olas de tanto volarlas.

Matt Meola

marzo 22, 2010

Quienes me conozcan o me hayan leído ya, sabrán que soy una apasionada de la old school. No hay nada que me guste más que sentir la ola bajo de mí, deslizarme sobre ella hasta que se queda en espuma y sacarla el máximo partido posible sin despegarme de ella. Yo y la ola, mano a mano. Mi tabla contra su labio, sin despegarnos (qué sexual me ha quedado xD).

Sin embargo, últimamente, la nueva generación me está creando problemas en mis ideales que creí ya asentados. Aéreos enormes, maniobras radicales y surf agresivo son su carta de presentación. Y me gusta. Matt Meola es uno de los máximos representantes de este new age pero hay muchas grandes promesas que pronto veremos en las grandes competiciones (como Julian Wilson); y no dejan indiferente a nadie.

Así que aquí estoy, en una encrucijada que he decidido resolverla de la mejor manera: la salomónica. En mi día a día me quedo con mis deslizamientos aún mediocres, pero oye, si me apetece ver un campeonato, pues mejor que haya espectáculo y estos chicos otra cosa no, pero talento e imaginación tienen un rato.

La razón del surf

marzo 19, 2010

El Cantábrico está muerto. Yo lo sé, tú lo sabes y Poseidón lo sabe. Por ello, cualquier atisbo de vida en él es tomado por los surfistas como un signo de fe y, en seguida, se lanzan desbocados en busca de la ola perdida y no encontrada.

Pasarse horas zarandeándote en el mar en vano es una actividad muy poco comprendida por aquellos que no la han vivido. Recluirse en casa una noche de fiesta para, al día siguiente, poder madrugar y acercarse a la costa es un acto de locura (o estupidez) para quienes no saben la satisfacción que produce el aire mañanero en la cara y las olas rompiendo en la retina.

Yo surfeo (o al menos lo intento) porque me da esa adrenalina necesaria para vivir. El mar es parte de un estilo de vida que, por suerte, he heredado de mi familia y pienso consevar. Pero no por ello es una obligación, sino un disfrute. El surf me hace sonreír, llorar y chillar; todo al mismo tiempo. Y esto pocas cosas lo consiguen. Por el surf madrugo, enfermo de frío, gasto mi salario por hija y me pierdo las fiestas que después el Tuenti me cuenta. Quien no lo entienda que no se esfuerce. Tienes que estar dentro para comprenderlo.

Yo surfeo para vivir y vivo para surfear.

Y tú, ¿por qué surfeas?

Surferos profesionales

marzo 11, 2010

Se dice que el surf es un estilo de vida seguido por cada vez más adictos al salitre. Miles de personas que contraen sus agendas laborales para poder pasar al menos unos minutos dentro del mar, madrugadores con legañas que conducen a oscuras por senderos rutinarios hasta que alcanzan la costa y, por fin, sonríen. En fin, el surf llega a ser una razón por la que levantarse todos los días, y hay gente que no lo entiende.

Estoy hablando de los surfistas profesionales, esos dichosos que cobran por hacer lo que todos y, encima, se quejan. Más sueldos y menos spots. Qué imbéciles.

Viajas gratis por todo el mundo a los mejores spots, cobras por remar hacia olas perfectas, compartes mar con tan sólo otra persona (una persona en el pico, inaudito), te llueven los contratos publicitarios y encima ¿te quejas de lo larga que es la temporada?. A la hoguera todos hombre, ya hacia yo lo mismo por la mitad de la mitad de la mitad de lo que se puede desembolsar Mick Fanning en sólo nueve meses.

Lo peor de todo es que la ASP ha digievolucionado en genio azul de la lámpara y les concede todo sus deseos.

Requisitos para ser un surfer profesional hoy en día: darle duro a los cutbacks y ser un mantenido mimado.

Luke Stedman y Taj Burrow en un concierto, en uno de sus ajetreados días de trabajo

Desencantada con el circuito profesional… pero no puedo dejar de verlo. S.O.S.

Tiempos para recordar

marzo 9, 2010

Soy amate de la old school. A pesar de que admito que el nivel de competición ha aumentado y los movimientos se han radicalizado, el surf de antes, el de mi abuela, tenía más esencia, más alma. Era puro. Y eso me gusta.

Por ello, hoy quiero recordar un clásico. Uno de esos momentos que todo aficionado recuerda y se afana en no olvidar. La semifinal del Rip Curl Pro Bells 86. Tom Curren contra Mark Occhilupo. El mejor regular contra el mejor goofy. Las agallas, determinación y clase de Occy contra la libertad y energía de Tom.  Gran rivalidad y un surf legendario.

Y es por estas cosas por las que sé que me he equivocado de época al nacer. Enjoy it.

Quiksilver Pro Gold Coast is over

marzo 6, 2010

El acto de apertura de la temporada 2010 luego del ASP World Tour, el Quiksilver Pro Gold Coast ha llegado a su fin. Las condiciones no han sido las más idóneas, disputándose las finales en los peores momentos de la marea; sin embargo, los surfistas demostraron sin alardes cómo el nivel de competición va aumentando año tras año. Todo un lujo para los ojos más exigentes.

Personalmente me quedo con 3 nombres. Evidentemente, Burrow y Gilmore, al proclamarse campeones, merecen especial mención; pero la gran sorpresa ha sido Sally Fitzgibons a quien a partir de ahora llamaré S.Fitz, no por la gran amistad que nos une (que también) sino porque su nombre completo, aparte de impronunciable, es larguísimo y me come todos los caracteres del wordpress. Llámalo economía del lenguaje, llámalo vagancia.

A lo que iba. S.Fitz ha logrado mantener mis ojos fijos en la pantalla del ordenador. Cutbacks amplios, reentrys marcardos y fuertes, elegancia en el desplazamiento y una gran elección de olas. Ahí es nada. Eliminada en cuartos por Coco Hoo con apenas 0.26 puntos de separación, quizá hubiera puesto en apuros a la reina Gilmore que tuvo una semifinal demasiado sencilla.

Y hablando de Steph, ¿dónde guardara esta chica tanto premio? Porque los galardones de la ASP pequeños, lo que se dice pequeños… no son. Yo, empatizándome con la causa y en un alarde de generosidad, le cedo la balda de mi cuarto para colocarlos. Todo sea por compañerismo de profesión. xD

Stephanie Gilmore sujetándome el premio / ASP

La 3º ronda aplaude a Durbidge

marzo 3, 2010

El Pro Gold Coast ha terminado su tercera ronda  con un sabor agridulce. Las condiciones no han sido las adecuadas en muchos momentos (de 2 a 3 pies espumosos), lo que podía ocasionar sorpresas en los resultados. Sin embargo, no ha sido así. Los rookies se han visto sobrepasados en demasía por unos expertos con ganas de demostrar que, tal vez, este pueda ser su año.

La decepcionante manga de Taj Burrow, una de mis debilidades, contra Owen Wright, el rookie que más promete; ha dado lugar a lo mejor del día: Bede Durbidge.

El rubio, siempre escondido al acecho, apareció para hacer de las suyas. Dos tubos rápidos en un espacio limitadísimo y maniobras marcadas le otorgaron el pase a la 4º ronda y el resultado más abultado de lo que llevamos de competición: 19.3.  Esperemos a ver qué nos depara la siguiente ronda.

El tubazo de Bede, lo mejor del día / ASP